Al principio, los cambios fueron sutiles.
Una ligera pérdida de firmeza alrededor de mis ojos.
Líneas finas e hinchazón que no desaparecían, sin importar cuántas cremas para los ojos usara. Entonces, un día, me di cuenta de que la zona debajo de mis ojos no solo se veía seca, sino que se veía cansada y menos elástica.
Fue entonces cuando supe lo que realmente estaba pasando: con el tiempo, la delicada zona debajo de los ojos pierde humedad, colágeno y elasticidad, a menudo empeorado por el estrés, la falta de sueño, el envejecimiento y años de usar productos que solo permanecen en la superficie.
E incluso entender por qué estaba sucediendo no hizo que fuera más fácil verlo en el espejo.